Pasé mis años de estudiante en una época en la que lo normal era aspirar a un futuro estable, tanto laboral como personal. Pronto me dí cuenta de que aquello era solo un espejismo y de que me esperaban unos tiempos en los que todos mis esquemas se desmoronarían. Nunca imaginé entonces que pasaría por situaciones de desempleo, de trabajos en los que no me desarrollaría y de situaciones personales que oscilarían como si de una montaña rusa se tratase.
Todo me ha servido para poder hacer ahora lo que hago. Haber estudiado Psicología, Magisterio, mis épocas de paro, de trabajos que no me aportaban y de aquellos otros en los que me sentí realizada. Se llega a formar un equipaje vital en el que todo está ahí por alguna razón.
Si algo me quedó claro es la lectura positiva de que nunca sabemos la fortaleza que tenemos hasta que nos encontramos en la situación de demostrarlo.
Aunque siempre me dijeron que se debía enumerar en positivo, en este caso me lo saltaré. Yo no prometo ninguna fórmula mágica que nos quite todos los problemas y preocupaciones. No puedo vender una idea que garantice que cualquier meta o pensamiento que tenga alguien se va a hacer realidad. No puedo garantizar una felicidad y un éxito de por vida.
Mi labor consiste en dotar a las personas de las herramientas necesarias para que puedan identificar tanto dónde quieren llegar cómo la manera de hacerlo realidad. Por supuesto que no son iguales todos los procesos ni los temas a pulir que van surgiendo. Pero sí que hay un factor común siempre: las capacidades están dentro de cada persona, y la llave para evitar que nos bloqueen y nos permitan realizarnos la tenemos, lo que ocurre es que no siempre sabemos la cerradura en la que utilizarla.
Creo que el momento que estamos viviendo nos está afectando de una manera u otra, y está dejándonos sensación de inseguridad, vacío e indefensión.

Nos da miedo hasta imaginar una vida mejor.

 Y se puede conseguir, sentando las bases, pero se puede.
 La triste realidad es que lo que nos aterra no es el hecho material del cambio, sino que ese miedo está más dentro, más interiorizado.
Por eso estoy aquí, ese es mi trabajo.
Es la época de las reinvenciones, de buscar otras salidas laborales. Si no tienes la seguridad en tus propias capacidades, nada prosperará. No sirve con buscar alternativas y huir del entorno que nos rodea, hay que tener las herramientas necesarias para afrontar con las propias capacidades.
Porque yo misma he experimentado esa sensación de no sentirme satisfecha con la vida que llevaba y no sabía cómo cambiarlo. Pasó tiempo hasta que me dí cuenta de que de nada servían los pasos que daba. Hasta que no me convenciera de que si quería algo tendría que poner el foco en ello para conseguirlo, nada tendría efecto.
 
No hablo de conjuros mágicos que hacen que lo blanco se convierta en negro. Si no pones remedio a ese temor que tienes, se seguirán fomentando factores como la falta de autoestima o de seguridad que te harán estar siempre en el mismo sitio.
Si ni siquiera vas detrás de lo que quieres, difícilmente lo alcanzarás.

Alguna curiosidad más sobre mí:

Toledana de adopción, tengo la gran suerte de vivir en una de las ciudades más bonitas que existen.
Siempre me gustaron los idiomas, por lo que me decanté por la especialidad de inglés cuando estudié Magisterio. Durante un tiempo me dediqué a ello, pero descubrí que lo que más me gustaba era enseñar español desde cero. Lo que empezó siendo un intercambio de conversación para pulir mi inglés se convirtió en una actividad que me encanta.